PENTECOSTÉS
LA VENIDA DEL ESPIRITU SANTO
24 Mayo 2026
PENTECOSTÉS
LA VENIDA DEL ESPIRITU SANTO
24 Mayo 2026
El Evangelio que vamos a escuchar hoy también lo oímos el segundo domingo de Pascua; hoy serán menos versículos, pues lo importante hoy es que Jesús sopló sobre los discípulos y los llenó del Espíritu Santo.
Cerramos la Pascua con una gran fiesta: Pentecostés, que es la venida del Espíritu Santo. El relato de lo que aconteció ese gran día lo encontramos en los Hechos de los Apóstoles, escrito por san Lucas.
EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 20, 19- 23
“Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-- La Paz este con ustedes.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-- La Paz este con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envíos yo.
Y dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:
--Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengan les quedan retenidos”.
PRIMERA LECTURA
- HECHOS DE LOS APOSTOLES 2,1-11
“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.
Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
Con gran admiración y estupor decían:
"¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?
¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?
Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma,
judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios".
-
Vamos a nuestro lugar de silencio, de encuentro con Dios.
… Usando nuestra imaginación podemos ver la casa, el lugar donde se encuentran reunidos los discípulos de Jesús.
¿Cómo los ves?… ¿valientes, decididos?… Algo les falta…
En eso se oye un fuerte ruido, un fuerte viento y unas lenguas de fuego; es el Espíritu de Dios que desciende sobre cada uno de los seguidores de Jesús. Todo cambia: es una fuerza interior que los mueve a transmitir, a vivir el mensaje de su maestro, Jesús, con valentía, gozo y entusiasmo; ya no temen perder su vida si es por predicar el reino de Dios.
Y yo, ¿cómo vivo mi cristianismo?…
¿Hablo de mi maestro Jesús?…
¿Vivo el mensaje de Jesús?…
¿Qué me detiene?
¿El qué dirán… el no se usa hablar de eso… qué pensarán de mí…?
Hay tantos miedos, tantas excusas…
Nos preguntamos a veces: ¿cómo se las arregla este misionero?
¿De dónde saca fuerzas esta madre de familia?
¿Cómo es posible tanta valentía?
El Espíritu del Señor le da fuerzas.
Cuando la madre Teresa de Calcuta se acercaba a un enfermo, este inmediatamente la entendía, porque la veía llena del Espíritu y veía que le hablaba y le atendía con la voz y con el amor del Espíritu.
“El Espíritu de Jesús, lo que animó (animus) su vida, fue hacer el bien cuando pasó por aquí.
El Espíritu se trasluce en nosotros según nuestro modo de actuar cada día: a qué dedicamos nuestro tiempo, a quiénes amamos, qué nos emociona, qué cosas no estamos dispuestos a tolerar.
Pero también qué leemos, qué películas vemos, dónde y con quién rezamos...
Y así día a día, hora a hora, hasta el último aliento, cuando entreguemos el espíritu”.
José Luis Cortés
++ Hoy Jesús viene a nuestro corazón. Vamos a dejarle entrar; Él nos trae el amor, la paz, la fortaleza, la luz, la compañía... y nos ofrece para siempre el Espíritu.
Señor
-DAME LUZ
para ver con claridad lo que me conviene hacer
-DAME SABIDURIA
para distinguir lo efímero y lo necesario
-DAME TERNURA
para que todo me resulte agradable
-DAME VIGOR
para afrontar las dificultades y las dudas
-DAME CONSTANCIA
para poner en orden mis sentimientos
-DAME SENSIBILIDAD
para detectar el bien en los demás
-DAME UN CORAZON AGRADECIDO
para poder vivir con alegría
-DAME SERENIDAD
para acoger todo con gozo
-DAME CAPACIDAD DE ESCUCHA Y ATENCION
para aceptar y comprender
-DAME VOLUNTAD DE DAR CARIÑO
y manifestar satisfacción al recibirlo
-DAME ENTUSIASMO
para vivir con un corazón abierto
-DAME LA GRACIA DE SEMBRAR ANIMO
en el encuentro con otros
-DAME, SEÑOR, TU ESPIRITU
CON ESAS SEMILLAS DE TU VIDA
Consultados: Gabriel González del Estal, Pedrojosé Ynaraja, Asun Gutiérrez,
José Maria Martín, J.A,Pagola y Javier Leoz
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