Quinto domingo de Cuaresma
22 Marzo 2026
Quinto domingo de Cuaresma
22 Marzo 2026
« Yo soy la resurrección y la vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás »
-Este domingo es el último de cuaresma, el siguiente será Domingo de Ramos e iniciaremos la Semana Santa, para terminar con nuestra mayor celebración: La Resurrección de Jesús.
-Hoy Juan nos relata un nuevo milagro de Jesús: la resurrección de Lázaro gran amigo de Jesús.
-Esto sucede en Betania, un pueblito a los pies del Monte de los Olivos, vecino a Jerusalén. Allí vive una familia amiga de Jesús, la familia de Lázaro, en donde a Jesús le gustaba hospedarse.
-Se enferma Lázaro y la hermanas mandan un recado a su amigo Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.»
-El evangelista Juan describe los milagros cómo SIGNOS que manifiestan a Jesús cómo la revelación del Padre y nos ayuda a ver más clara la frase de Jesús: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn 14,9).
Cuando colocamos a contra-luz la fotografía de Jesús hecha por el evangelio de Juan, vemos el rostro del Padre.
En los domingos anteriores hemos encontrado varios signos muy significativos: el agua (la Samaritana) y la luz (el ciego de nacimiento).
En este quinto domingo de cuaresma el signo es la vida.
-Leamos despacio el evangelio para descubrir lo que hace Jesús en la casa de sus amigos:
LECTURA DEL EVANGELIO SEGUN JUAN 11,1-45
“Había un enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús:
«Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.»
Al oírlo Jesús, dijo:
«Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba.
Al cabo de ellos, dice a sus discípulos:
«Volvamos de nuevo a Judea.»
Le dicen los discípulos:
«Rabbí, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?»
Jesús respondió:
«¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.»
Dijo esto y añadió:
«Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.»
Le dijeron sus discípulos:
«Señor, si duerme, se curará.»
Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño.
Entonces Jesús les dijo abiertamente:
«Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Pero vayamos allá.»
Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos:
«Vayamos también nosotros a morir con él.»
Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.
Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.
Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.
Dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Le dice Jesús:
«Tu hermano resucitará.»
Le respondió Marta:
«Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.»
Jesús le respondió:
«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»
Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»
Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído:
«El Maestro está ahí y te llama.»
Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue hacia él. Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado.
Los judíos, que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí.
Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verlo, cayó a sus pies y le dijo:
«Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.»
Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo:
«¿Dónde lo han puesto?»
Le responden:
«Señor, ven y lo verás.»
Jesús derramó lágrimas.
Los judíos entonces decían:
«Miren cómo le quería.»
Pero algunos de ellos dijeron:
«Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?»
Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra.
Dice Jesús:
«Quiten la piedra.»
Le responde Marta, la hermana del muerto:
«Señor, ya huele; es el cuarto día.»
Le dice Jesús:
«¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?»
Quitaron, pues, la piedra.
Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo:
«Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.»
Dicho esto, gritó con fuerte voz:
«¡Lázaro, sal afuera!»
Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario.
Jesús les dice: «Desátenlo y déjenlo caminar.»
Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él”.
Palabra de Dios
R:Gloria a ti, Señor Jesús.
+Hoy podemos poner nuestra atención en tres momentos de este evangelio:
1.- El encuentro y diálogo de Jesús y Marta, hermana mayor de Lázaro:
- Marta empieza con una especie de reclamo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano….” Pero Jesús le dice tu hermano resucitara y poco a poco la va llevando hasta que pueda exclamar: “Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo”.
- Y tú, ¿crees en Jesús?…¿Crees aún en los momentos difíciles: de alguna enfermedad… o la muerte de un ser querido… o cuándo las cosas no salen cómo quieres?…
- ¿Qué le dices tú a Jesús ?…¿Le reclamas?…¿te acoges a su amor?...
+Creo Señor pero aumenta mi fe+
2.- El encuentro de María, la hermana menor, y Jesús:
- María corre cuando le avisan que ha llegado el Maestro y se pone a sus pies, también le reclama… pero Jesús se conmueve y llora con ella la muerte del hermano, del amigo…
- Los judíos entonces decían: “Miren cómo le quería”
- En silencio contemplemos esta escena. ¿Que sientes… qué piensas al ver a Jesús conmovido…llorando?… .
3.- El momento del milagro-signo de la resurrección de Lázaro:
-Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo:
«Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.»
“Jesús conecta vitalmente con su Abbá y le da las gracias porque le ha escuchado.
A través de la conexión de Jesús con su Abbá la vida fluye y se reavivan todos los presentes. Se despierta la fe y muchos creyeron de nuevo. De esta conexión brotan la vida y la liberación: hay que quitar vendas y desatar ataduras.
Jesús es el amigo que hoy conversa conmigo, invitándome a vivir en mi centro, a tomar conciencia de lo que me ha desquiciado y de lo que está muriendo en mi vida y genera mal olor.
Jesús nos invita a toda la Iglesia a salir de las tumbas: de la comodidad (con sus poltronas y sillones), de las cañadas oscuras, de la injusticia, del silencio cómplice, del miedo… El papa Francisco también nos invita a salir de esas tumbas y romper las vendas que nos inmovilizan”.(Marifé Ramos González)
+ En silencio recibamos a Jesús, nuestro AMIGO que nos ama, ha venido a visitarnos para sacarnos de nuestra pereza e infundirnos una vida nueva.
También a mí me dice: Sal Fuera, despierta.... ¿crees en Mí?…
¿Qué te hace falta para vivir plenamente?
… ¿Quién o qué te mueve a ser una mejor persona?…
Haz una confesión de fe que salga de tu corazón, sincera, personal, no la aprendida de memoria en el catecismo.
++ Durante esta semana busquemos a ese amigo que está deprimido, que necesita nuestro apoyo, nuestro amor.
A veces necesitamos que alguien nos diga con amor:
"¡Levántate!".
Todos hemos tenido alguna vez la necesidad de un amor que actúa, como el amor de Jesús por Lázaro, Marta y María.
+++ Continuemos nuestra reflexión con esta oración de Javier Leoz
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR!
De la oscuridad que no me deja verte a la luz que me da la vida
De las dudas que ciegan mis ojos a la certeza que me invita a seguirte
De la tristeza que sacude mi existencia a la alegría que infunde tú persona.
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR!
De los miedos que me paralizan, a la fortaleza que me regala tu Palabra
De la inseguridad de mis pasos a la firmeza de tus caminos
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR!
De la muerte, cuando yo vivo como Tú quieres, a la vida que siento cuando Tú estás presente
Del mi afán de suficiencia que fracasa al reconocimiento de tu poder que todo lo puede
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR!
De lo efímero que pasa y caduca a lo eterno que Tú me dices me espera
De mi manera peculiar de vivir la vida a esa otra que, Tú, me dices es rica y diferente
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR!
Que me libre de esas largas vendas que me impiden ser libre y seguirte
Que me sacuda de los aromas con que la sociedad quiere perfumarme y maquillarme
Que sea fuerte para desprenderme de tantas losas que pretenden silenciarme
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR!
¡SACÚDEME CON TU FUERZA DIVINA!
¡HÁBLAME CON PALABRAS DE ETERNIDAD!
¡HAZME MORIR EN AQUELLO QUE ME SEPARA DE TI!
Amén.
+ Les comparto esta hermosa reflexión de J.A.Pagola para leerla durante la semana:
NUESTROS MUERTOS VIVEN
El adiós definitivo a un ser muy querido nos hunde inevitablemente en el dolor y la impotencia. Es como si la vida entera quedara destruida. No hay palabras ni argumentos que nos puedan consolar. ¿En qué se puede esperar?
El relato de Juan no tiene sólo como objetivo narrar la resurrección de Lázaro, sino, sobre todo, despertar la fe, no para que creamos en la resurrección como un hecho lejano que ocurrirá al fin del mundo, sino para que «veamos» desde ahora que Dios está infundiendo vida a los que nosotros hemos enterrado.
Jesús llega «sollozando» hasta el sepulcro de su amigo Lázaro. El evangelista dice que «está cubierto con una losa». Esa losa nos cierra el paso. No sabemos nada de nuestros amigos muertos. Una losa separa el mundo de los vivos y de los muertos. Sólo nos queda esperar el día final para ver si sucede algo.
Esta es la fe judía de Marta: «Sé que mi hermano resucitará en la resurrección del último día». A Jesús no le basta. «Quiten la losa». Vamos a ver qué es lo que sucede con el que han enterrado. Marta pide a Jesús que sea realista. El muerto ha empezado a descomponerse y «huele mal». Jesús le responde: «Si crees, verás la gloria de Dios». Si en Marta se despierta la fe, podrá «ver» que Dios está dando vida a su hermano.
«Quitan la losa» y Jesús «levanta los ojos a lo alto» invitando a todos a elevar la mirada hasta Dios antes de penetrar con fe en el misterio de la muerte. Ha dejado de sollozar. «Da gracias» al Padre porque «siempre lo escucha». Lo que quiere es que los que lo rodean «crean» que es el Enviado por el Padre para introducir en el mundo una nueva esperanza.
Luego «grita con voz potente: Lázaro, sal fuera ». Quiere que salga para mostrar a todos que está vivo. La escena es impactante. Lázaro tiene «los pies y las manos atados con vendas» y «la cara envuelta en un sudario». Lleva los signos y ataduras de la muerte. Sin embargo, «el muerto sale» por sí mismo. ¡Está vivo!
Esta es la fe de quienes creemos en Jesús: los que nosotros enterramos y abandonamos en la muerte viven. Dios no los ha abandonado. Apartemos la losa con fe. ¡Nuestros muertos están vivos!
Consultados: Lectura Orante, Carmelitas, Javier Leoz, Fray Marcos, Marifé Ramos Gónzalez, José Enrique Galarreta, Taller de la Serenidad.
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