Cuarto domingo de Cuaresma
15 Marzo 2026
Cuarto domingo de Cuaresma
15 Marzo 2026
- La curación del ciego de nacimiento es simbólico, como fue el de la Samaritana del domingo pasado y será la resurrección de Lázaro el domingo próximo.
Es una catequesis para las comunidades cristianas en Asia Menor hacia finales del siglo primero, ellos se identificaban con el ciego y su curación, muchos de ellos todavía tenían una visión legalista de la ley de Dios (Mandamientos)
Por eso a ellos también los podemos considerar ciegos.
- ¿Y yo soy también ciego?…
- Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo” y le da la vista al ciego sin suprimir su libertad la decisión queda en sus manos. Tendrá que ir a lavarse a la piscina de Siloé.
- Muchos en la comunidad también consiguieron, como el ciego, ver la presencia de Dios en la persona de Jesús de Nazaret y se convirtieron. ¡Fue un proceso doloroso! En la descripción de las etapas y de los conflictos de la curación del ciego, Juan en el evangelio, evoca el recorrido espiritual de las comunidades, de la oscuridad hasta la luz de la fe iluminada por Cristo.
- Leamos despacio, sin prisas el evangelio, Juan nos muestra, al igual que el domingo pasado como Jesús se relaciona con las personas, es una oportunidad de conocer más a nuestro Maestro Jesús:
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN JUAN 9, 1-41
“En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un hombre ciego de nacimiento.
Sus discípulos le preguntaron:
«Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?».
«Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.
Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo»
Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,
diciéndole:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa "Enviado".
El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.
Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban:
«¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?».
Unos opinaban:
«Es el mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece».
El decía:
«Soy realmente yo».
Ellos le dijeron:
«¿Cómo se te han abierto los ojos?».
El respondió:
«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo:
«Ve a lavarte a Siloé». Yo fui, me lavé y vi».
Ellos le preguntaron:
«¿Dónde está?».
El respondió:
«No lo sé».
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.
Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver.
El les respondió:
«Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo».
Algunos fariseos decían:
«Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado».
Otros replicaban:
«¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?».
Y se produjo una división entre ellos.
Entonces dijeron nuevamente al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?».
El hombre respondió:
«Es un profeta».
Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
«¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».
Sus padres respondieron:
«Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta».
Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías.
Por esta razón dijeron:
«Tiene bastante edad, pregúntenle a él».
Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
«Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».
«Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo».
Ellos le preguntaron:
«¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?».
El les respondió:
«Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?».
Ellos lo injuriaron y le dijeron:
«¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es este».
El hombre les respondió:
«Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si al que lo honra y cumple su voluntad.
Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada».
Ellos le respondieron:
«Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?». Y lo echaron.
Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó:
«¿Crees en el Hijo del hombre?».
El respondió:
«¿Quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
«Tú lo has visto: es el que te está hablando».
Entonces él exclamó:
«Creo, Señor», y se postró ante él.
Después Jesús agregó:
«He venido a este mundo para un juicio:
Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven».
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron:
«¿Acaso también nosotros somos ciegos?».
Jesús les respondió:
«Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: "Vemos", su pecado permanece»
Palabra de Dios
R: Gloria a ti, Señor Jesús.
+ ¿Y yo dónde busco a Dios mi Padre?… Quizás mis ojos no ven y por eso necesito ir al oculista…
++ Dios mi Padre-Madre está, así me lo dijo Jesús, en el perdón, en la acogida, en el amor, en la entrega generosa y sobre todo amando a los excluidos de la Iglesia y de la sociedad en general.
+++ Si pretendemos «guiar» a otros, (como educadores, catequistas, teólogos) necesitamos dejar que Jesús nos ilumine.
- Cómo?…
Viviendo una experiencia personal de encuentro con Jesús que nos abra los ojos y el corazón
+ Nuestra Iglesia no necesita que juzguemos o condenemos, necesita que seamos buscadores de Dios capaces de escuchar y acompañar con respeto a tantos hombres y mujeres que sufren, buscan y no aciertan a vivir de manera más humana ni más creyente
++ Oración-meditación:
Te propongo que hagas un pequeño instante de profunda oración para que trates de reconocer al Espíritu Santo en tu interior y así descubras que la soledad no existe, porque él está.
Es importante que intentes hacer un hondo silencio, que te sientes en la serenidad de un lugar tranquilo, respires profundo varias veces, y dejes a un lado todo recuerdo, todo razonamiento, toda inquietud. Vale la pena que le dediques un instante sólo al Espíritu Santo, porque él es Dios, y es el sentido último de tu vida.
Trata de reconocer en el silencio que él te ama, que él te está haciendo existir con su poder y te sostiene, que él te valora.
Siente por un instante que su presencia infinita y tierna es realmente lo más importante. Y quédate así por un momento, dejando que todo repose en su presencia.
(CincoMinutos #EspírituSanto #VíctorManuelFernández #EditorialClaretiana)
QUÉ PODEMOS APRENDER
El universo tiene su manera de devolver el equilibrio
Veamos este video de Salomé Arricibita:
Lava con barro mis ojos
Consultados; Taller de la Serenidad, J.A.Pagola, Espacio Sagrado y Fray Marcos.
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