Domingo 11º del Tiempo Ordinario
14 JUNIO 2026
Domingo 11º del Tiempo Ordinario
14 JUNIO 2026
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN MATEO 9,34-10,8
“En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.
Entonces dijo a sus discípulos:
—La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos.
Ruéguenle, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.
Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
—No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos, resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios.
Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues gratuitamente”.
Palabra de Dios.
R: Gloria a ti, Señor Jesús.
Necesitamos leer de nuevo las palabras de Jesús para redescubrir nuestra verdadera misión en medio de esta sociedad.
— A veces los cristianos pensamos estar viviendo nuestra fe con responsabilidad porque cumplimos determinadas prácticas religiosas y tratamos de ajustar nuestro comportamiento a unas normas y unas leyes eclesiásticas. Y piensan estar cumpliendo fielmente su misión porque se afanan en ofrecer diversos servicios de catequesis y educación de la fe y se esfuerzan por celebrar dignamente el culto cristiano.
— ¿Es esto lo que Jesús quería al enviar a sus discípulos por el mundo?
— ¿Es esta la vida que quería infundir en medio de los hombres?
Si leemos de nuevo las palabras de Jesús podemos descubrir lo que nos pide:
"Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos".
Tender la mano, prestar nuestro esfuerzo y nuestra vida al que está en peligro, al necesitado, para que pueda salir del apuro y seguir su camino en la vida.
— ¿Cómo puedo ayudar al que me necesita?
Haciendo lo que hacía Jesús:
— Curar enfermos, liberar a las personas de todo lo que las paraliza, les roba vida y hace sufrir. Sanar el alma y el cuerpo de todos los que se sienten destruidos por el dolor y angustiados por la dureza despiadada de la vida diaria.
— Resucitar muertos, es decir, liberar a las personas de todo aquello que bloquea sus vidas y mata su esperanza. Despertar de nuevo el amor a la vida, la confianza en Dios, la voluntad de lucha.
— Limpiar leprosos, es decir, limpiar esta sociedad de tanta mentira e hipocresía. Ayudarlos a vivir con más verdad, sencillez y honradez.
Arrojar demonios, es decir, liberar a las personas de tantos ídolos que nos esclavizan.
Allí donde se está liberando a las personas, allí se está anunciando a Dios que nos hizo libres.
— ¿Qué liberación esperamos nosotros hoy?
— ¿Quién nos salva?
— ¿De qué nos tienen que salvar?
A veces parece, da la impresión de que creemos que a Dios le salió mal la creación y ahora necesita de nuestra ayuda para que con parches y remiendos pueda llevar a feliz término su obra.
¿No les parece un poco ridícula esta idea?
La Biblia nos dice con toda claridad al final del relato de la creación que vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
++ Hoy podría preguntarme:
¿Quién es Jesús para mí?
¿Qué idea tengo de él?
¿Quién es para mí este Profeta de Galilea, que no ha dejado tras de sí escritos sino testigos?
¿He aprendido de Jesús a llamar a Dios “Padre”, confiando en su amor incondicional y su misericordia infinita?
¿Creo en el amor predicado por Jesús y camino hacia un mundo más fraterno, promoviendo un amor solidario y creativo hacia los más necesitados?
¿Hemos escuchado el mandato de Jesús de salir al mundo a curar?
“También hoy hemos de curar la vida como lo hacía él, aliviando el sufrimiento, devolviendo la dignidad a los perdidos, sanando heridas, acogiendo a los pecadores, tocando a los excluidos.
Si Jesús tenía palabras de fuego para condenar la injusticia de los poderosos de su tiempo y la mentira de la religión del Templo,
— ¿por qué no nos sublevamos sus seguidores ante la destrucción diaria de tantos miles de seres humanos abatidos por el hambre, la desnutrición y nuestro olvido?”. (Pagola)
“Sólo cuando me decido a dar lo que he recibido,
lleno de sentido el don que se me ha regalado.
Cuando quiero acaparar lo que soy y lo que tengo,
lo convierto en algo estéril para mí y para los demás.
Termina el evangelio de hoy con una frase tajante:
“Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues gratuitamente”.
La gratuidad tenía que ser la característica de toda acción comunitaria.
La clave está en tomar conciencia de lo que he recibido.
Sólo después de comprender que no tengo nada mío,
puedo dar lo que tengo con autenticidad.
Si en mi servicio a los demás busco cualquier clase de interés, estoy fuera del evangelio. Aunque ese interés sea ir al cielo, ser más bueno, obedecer a Dios, etc.”. (Fray Marcos)
Para la reflexión personal:
• En la historia de la humanidad, nunca hubo tanta gente cansada y hambrienta como ahora. Las noticias divulgan los hechos, pero no ofrecen respuestas.
Los cristianos:
— ¿Tenemos esa misma compasión de Jesús y sabemos irradiarla a los demás?
Jesús sentía compasión por la gente. Compasión significa sufrir con, sentir en sí mismo(a) los dolores y los problemas de la gente.
— ¿Nuestra comunidad es compasiva?
— ¿Qué nos falta para ser más compasivos?
— ¿Estamos dispuestos a comprometernos?
Terminemos cantando: Tu modo - Cristobal Fones sj