LA SANTISIMA TRINIDAD
31 Mayo 2026
LA SANTISIMA TRINIDAD
31 Mayo 2026
“Tanto amó Dios al mundo”
Hoy celebramos la Fiesta de la Santísima Trinidad: un solo Dios en tres personas. A primera vista, podría parecer que celebramos algo extraño o confuso. A través de los años, los grandes teólogos han intentado explicar este misterio, muchas veces sin mucho éxito.
Por eso, la invitación de hoy es mejor leer el Evangelio para descubrir qué es lo que Jesús nos quiere revelar en verdad sobre el rostro de Dios:
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 3, 16-18
«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios».
Palabra del Señor.
R: Gloria a ti, Señor Jesús.
La siguiente reflexión del Padre José Enrique Galarreta nos ayuda a captar lo que realmente importa de la Trinidad:
Al celebrar a la Santísima Trinidad, celebramos simplemente que CONOCEMOS A DIOS, ni más ni menos.
¿Y de verdad nos importa conocer a Dios?
¿Va a cambiar esto nuestra vida?
¿Vamos a vivir más cómodamente, a ganar más dinero o a solucionar mágicamente los problemas de todos los días?
Es algo mucho mejor que eso: al conocer a Dios sabemos quiénes somos, aprendemos a vivir y descubrimos el modo de no echar a perder nuestra existencia. Y eso es lo más importante.
¿Cómo conocemos a Dios? Quizás pensamos que lo conocemos por un esfuerzo de nuestra mente o de nuestra razón; que podemos demostrar su existencia o describir sus cualidades con lógica. Pero no es así. Con la mente podemos, acaso, sospecharlo, adivinarlo, intuirlo o desearlo... así como también podemos negarlo. Ese camino no es suficiente.
Conocemos a Dios porque Dios mismo se nos ha dado a conocer.
¿Cómo lo conocemos los cristianos? Lo conocemos porque lo hemos visto actuar en Jesús. A través de Él, hemos descubierto que Dios es Médico, Pastor, Agua y Luz. Hemos aprendido que los seres humanos somos hijos y no esclavos; que somos peregrinos porque esta Tierra no es nuestra morada definitiva; y que, a pesar de que nos equivocamos muchas veces, podemos seguir adelante porque contamos con la ayuda y el amor de nuestra Madre Dios.
Esto es lo que conocemos de Dios y de nosotros mismos porque lo hemos aprendido en Jesús de Nazaret, y este es el centro de nuestra fe. Nosotros creemos en el Dios de Jesús, y solo en Él.
Entonces, ¿qué significa la Santísima Trinidad? A veces parece como si creyéramos en tres dioses distintos. Sin embargo, nuestra fe es mucho más bella y sencilla de entender:
Creemos en Dios —nuestra Madre, nuestro Médico, nuestro Aliento—, un solo Dios. A Dios nadie lo ha visto jamás; nuestros ojos no pueden percibirlo de forma directa, pero en el mundo y en la vida de los seres humanos se nota claramente su presencia. Es como un viento que no se ve, pero está ahí: dobla los árboles, levanta las olas e hincha las velas de los barcos.
Lo sentimos soplar en el mundo: en el amor incondicional de las madres, en el trabajo sacrificado de los padres, en la bondad, en la solidaridad, en la ciencia, en la inteligencia y en la compasión.
Creemos en su presencia en el mundo, en su acción, en su fuerza y en su viento: su Espíritu, que está presente y sopla constantemente. Y creemos en Jesús, el hombre lleno de ese Espíritu; tan lleno que en Él vemos cómo es Dios y cómo podemos —y debemos— ser nosotros.
Lo que verdaderamente nos importa de todo esto no es satisfacer una curiosidad intelectual sobre la esencia del Desconocido, sino abrazar esta Buena Noticia: que Dios es Padre y Aliento de vida, que lo hemos visto en el Hijo, que somos hijos por la fuerza de su Espíritu en nosotros, y que ese Espíritu trabaja por la salvación de todos. Para lograrlo, Él cuenta con nosotros, sus hijos, para que «estemos en las cosas de nuestro Padre».
PROFESIÓN DE FE
Creo que Dios es mi Padre, mi médico, mi libertador, el que lo crea todo para bien, el que trabaja sin descanso por sus hijos.
Creo más que a mis ojos a su Palabra, Jesús, el Hombre lleno del Espíritu, en quien reside la divinidad plenamente, que puso su tienda entre nosotros y es luz, camino y verdad; que es agua, pan y vino, nacido de María, muerto y resucitado, vivo para siempre junto a Dios, primogénito de todos sus hermanos.
Creo en el Viento de Dios, porque lo he visto brillar en Jesús y lo sigo viendo en la Iglesia.
Por Jesús y por su Espíritu creo en el perdón, creo en la humanidad, creo que en la Iglesia habita el Espíritu, creo que la vida es eterna y la espero para mí y para todos, por el poder y la bondad del Padre manifestada en Jesús, nuestro Señor.
Al celebrar hoy a la Santísima Trinidad, la Liturgia nos invita a reflexionar: ¿Estamos dispuestos a arriesgarnos a vivir un amor libre y desinteresado, tal como Dios lo vive por cada uno de nosotros?
Veamos este video de SALOMÉ ARRICIBITA:
Padre, Hijo y Espíritu: