Domingo de Ramos
29 Marzo 2026
Domingo de Ramos
29 Marzo 2026
« Yo soy la resurrección y la vida.
« ¿Quién es éste?¿Quieres conocerlo?
Búscalo en tu vida. Él siempre se deja encontrar »
-La ciudad se preguntaba alborotada "¿Quién es éste?
Alguien que entregándose libremente nos dio Vida.
¿Quieres conocerlo? Búscalo en tu vida. Él siempre se deja encontrar.
+ Hoy Domingo de Ramos, recordamos cómo Jesús es aclamado, halagado con palmas y gritos de júbilo al entrar a Jerusalén. Pero no podemos quedarnos solo en eso pues al entrar juntos a Jerusalén, Jesús mismo nos invita a descubrir lo que vivió en los siguientes días de pasión, entrega, amor, sacrificio, muerte y RESURRECCION.
+ Hoy tenemos un reto: ¿cómo hacer para escuchar o leer tranquilamente, sin prisas, el relato de la Pasión de Jesús?…
Quizás lo que nos sugiere Inma Eibe puede servirnos:
“La invitación es a no quedarnos ante esta lectura únicamente como meros espectadores, viendo cómo Jesús es conducido de un lado para otro (de Getsemaní a la casa de Caifás, y de ahí al tribunal de Pilatos, el camino hacia el Gólgota y finalmente el sepulcro). Somos invitados a introducirnos en el texto como un personaje más, a implicarnos en él, a dejarnos cuestionar. Y una manera posible para ello quizás pude ser poner atención a todas las preguntas o interrogantes que se pronuncian en el relato.
Cada pregunta nos va a obligar a dar una respuesta. Cada pregunta nos puede ayudar a cuestionarnos nuestra propia vida:
¿Por cuánto entrego a Jesús?, ¿Por cuánto entrego a los “Jesús” de hoy?,
¿Estoy despierta/o o dormida/o ante el sufrimiento de mis hermanos?,
¿A mí qué la vida de los demás?, ¿Me importan las otras personas de verdad?
Podremos preguntarnos también con quién nos identificamos:
¿Acaso con Judas, que le entrega?,
¿Con Caifás o Pilatos?,
¿Con los discípulos que huyen?,
¿Con Pedro que niega?,
¿Con Simón de Cirene que comparte el peso de la cruz con Jesús?,
¿Con las mujeres que permanecen junto a la cruz?,
¿Con José de Arimatea que se presenta ante Pilato para pedir el cuerpo de Jesús?,
¿Con María Magdalena y la otra María que permanecen sentadas frente al sepulcro, acompañando hasta más allá de lo impensable?...
Muchas cuestiones, muchas propuestas para saborear la Palabra que nos abre a la celebración del Misterio Pascual.
Que acompañar al Amor, que se entrega para darnos Vida, nos transforme en lo más profundo”.
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo
Mateo 27, 11-54
Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús respondió: “Tú lo has dicho”. Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?” Pero él nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos: “¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?” Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia.
Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle: “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”.
Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?” Ellos respondieron: “A Barrabás”. Pilato les dijo: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?” Respondieron todos: “Crucifícalo”. Pilato preguntó: “Pero, ¿qué mal ha hecho?” Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: “¡Crucifícalo!” Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes”. Todo el pueblo respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha y, arrodillándose ante él, se burlaban diciendo: “¡Viva el rey de los judíos!”, y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ‘Éste es Jesús, el rey de los judíos’. Juntamente con él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole: “Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. También se burlaban de él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: “Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues él ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’ ”. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.
Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz: “Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”, que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Está llamando a Elías”.
Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros le dijeron: “Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo”. Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.
(Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.)
Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.
Palabra del Señor
R: Gloria a ti, Señor Jesús
++ Durante esta semana sigamos reflexionando este evangelio, hagamos de esta semana Santa la más especial de nuestra vida , vivámosla muy cerca de nuestro amigo Jesús,
¿No es lo que hace un verdadero amigo?….
VIDEO: ¿Quién es este? - Domingo de Ramos
Consultados: Javier Leoz, José María Martín, Inma Eibe, Fray Marcos, J.A.Pagola.
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