Tercer domingo de Cuaresma
8 Marzo 2026
Tercer domingo de Cuaresma
8 Marzo 2026
- Este domingo y los próximos dos vamos a leer el evangelio según Juan:
La Samaritana, el ciego de nacimiento y Lázaro.
El “yo soy” característico de Juan, se repite en los tres: yo soy agua viva, yo soy luz, yo soy vida. Todo son símbolos que quiere trasmitirnos la teología más avanzada de todo el Nuevo Testamento. El relato de hoy es una catequesis, que invita al seguimiento de Jesús como dador de Vida. Ni en este templo, ni en Jerusalén, ni en ningún otro templo se puede dar el verdadero culto a Dios
- En el texto de hoy disfrutaremos un diálogo muy humano entre Jesús y la Samaritana, que nos muestra cómo Jesús se relacionaba con las personas y cómo Él mismo aprendía y se enriquecía hablando con ellas. Durante la lectura, intenta prestar atención a lo que más te sorprende en la conducta tanto de Jesús como de la Samaritana..
- Padre Bueno, danos tu Espíritu Santo para que podamos reconocer y acoger a tu Hijo que pasa por nuestra historia. Danos hoy un corazón abierto para escuchar y comprender tu Palabra. Danos también el estar siempre preparados(as) para colaborar en la construcción de tu Reino. AMÉN
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN JUAN 4,5-42
“En aquel tiempo llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José.
Allí se encuentra el pozo de Jacob.
Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo.
Era la hora del mediodía.
Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo:
«Dame de beber».
Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
La samaritana le respondió:
«¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?».
Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
Jesús le respondió:
«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva».
«Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo.
¿De dónde sacas esa agua viva?
¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».
Jesús le respondió:
«El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».
«Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla».
Jesús le respondió:
«Ve, llama a tu marido y vuelve aquí».
La mujer respondió:
«No tengo marido».
Jesús continuó:
«Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».
La mujer le dijo:
«Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».
Jesús le respondió:
«Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre.
Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».
La mujer le dijo:
«Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo».
Jesús le respondió:
«Soy yo, el que habla contigo».
En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó:
«¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?».
La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:
«Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?».
Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.
Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo:
«Come, Maestro».
Pero él les dijo:
«Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen».
Los discípulos se preguntaban entre sí:
«¿Alguien le habrá traído de comer?».
Jesús les respondió:
«Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra.
Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo:
Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega.
Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría.
Porque en esto se cumple el proverbio:
«Uno siembra y otro cosecha».
Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos».
Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba:
«Me ha dicho todo lo que hice».
Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días.
Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra.
Y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».
Palabra de Dios
R: Gloria a ti, Señor Jesús.
- ¿Durante el diálogo de Jesús con la Samaritana, qué me llamo más la atención?…
- ¿Qué pedagogía uso Jesús para ayudar a la Samaritana a percibir una dimensión más profunda de la vida?…
+ Jesús parte de la necesidad muy concreta de su propia sed y hace que la mujer se sienta necesaria y servidora. Jesús se hace el necesitado para que ella descubra que solo ella puede resolver el problema de su sed. Jesús despierta en ella el gusto de ayudar y servir +
- ¿Qué me llama más la atención en la conducta de la Samaritana durante el diálogo con Jesús?…
- ¿Qué influencia ha tenido ella en Jesús?…
- ¿La conducta de Jesús, me interroga, interpela, provoca o critica?…
La Samaritana lleva el tema de la conversación hacia la religión:
- ¿Qué temas quiero tratar con Jesús?…
- ¿Por qué?…
- ¿Adoro a Dios en espíritu y verdad o me apoyo y oriento más sobre ritos y prescripciones?…
++ Las mujer en el Evangelio de Juan:
Solo Juan destaca el papel de las mujeres en siete momentos decisivos para la divulgación del Evangelio. Les atribuye funciones y misiones, que los otros tres evangelistas atribuyen a los hombres.
-María la Madre de Jesús en las Bodas de Caná, reconoce los límites del Antiguo Testamento y reafirma la grande ley del Evangelio: "¡Hagan todo lo que Él les diga!" (Jn 2,1-11).
-La Samaritana es la primera persona a quien Jesús le revela que Él es el Mesías: "Soy yo, que hablo contigo!" (Jn 4,26). Y se convierte en la evangelizadora de la Samaria (Jn 4,28-30, 39-42).
-La mujer, llamada la adúltera, es perdonada por Jesús y se convierte en juez de la sociedad patriarcal (o del poder masculino) que la quería condenar (Jn 8,1-11).
-Marta la hermana de María y Lázaro es la que hace la profesión de fe en Jesús (Jn 11,27).
-María, hermana de Marta, unge los pies de Jesús para el día de su sepultura (Jn 12,7).
En ese tiempo, quien moría en la cruz, no tenía sepultura, ni podía ser embalsamado. María anticipó la unción del cuerpo de Cristo. Esto significa que ella aceptaba a Jesús como el Mesías-Siervo que debería morir en la cruz. (Jn 13,8)
-María, la Madre de Jesús, se presenta como modelo para los otros discípulos. A los pies de la Cruz, Jesús le dice: "¡Mujer, he ahí a tu hijo!". "¡He ahí a tu Madre!" (Jn 19,25-27).
Nace la Iglesia y María es convierte en el modelo de la comunidad cristiana.
-María Magdalena recibe una orden en su encuentro con Jesús Resucitado: debe anunciar la Buena Nueva a los hermanos (Jn 20,11-18)..
+ Jesús derriba una doble barrera: la que separaba a judíos y samaritanos y la que separaba a hombres de mujeres.
Jesús es un ser humano sin pretensiones por el hecho de ser judío, que reconoce que una mujer puede aportarle algo valioso.
Jesús le ha pedido un favor, pero está dispuesto a corresponder con otro mucho mayor.
La mujer solo conoce el agua que puede sacar del pozo. Jesús la invita ha descubrir que existe un don de Dios gratuito.
Jesús nos descubre que Dios es "Padre". Padre de todos sin excluir a nadie. Esta relación con Dios directa, sin intermediarios, hará posible la unidad.
"Dios es Espíritu".Dios es fuerza, dinamismo de amor, Vida para todos los hombres. El agua viva es la experiencia constante de la presencia y el amor del Padre. Padre, porque nos comunica su propia Vida que nos transforma en Espíritu.
Jesús nos comunica que Su Padre, es también nuestro Padre-Madre que nos ama siempre, sin condiciones y no necesitamos hacer méritos pues Su Amor es gratuito.
+++ Podemos terminar nuestra reflexión con esta meditación que nos comparte el Taller de Oración:
Me relajo, escucho mi respiración (o algo de música tranquila), acallo mis pensamientos y hago ese silencio interior que me permite encontrarme con Dios, en esa intimidad, en ese cara a cara que me desnuda de toda coraza.
Ayúdame a buscar tu agua, Señor.
“Le contestó Jesús: El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, pues el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna. Le dice la mujer: Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla.” (Jn 4,13-15).
De la misma manera que la samaritana, también me siento llamado a buscar esa agua. Mi corazón, mi persona tiende a buscar aquello que me completa, que me hace sentirme en plenitud. Esto supone reconocer que soy una persona con una cierta insatisfacción en mi vida diaria.
Tengo que reconocer que tengo sed, y este deseo es el que me mueve, el que me impulsa a dejar de lado aquello que me ata, aquello que no me deja caminar, aquello que me impulsa a conformarme con lo que tengo, con lo que soy. Tenemos sed de Dios (Salmo 42,3).
“Él les dijo: Yo tengo un sustento que ustedes no conocen. Los discípulos comentaban:
¿Le habrá traído alguien de comer?…
Jesús les dice: Mi sustento es hacer la voluntad del que me envió y concluir su obra”. (Jn 4,32-34).
A lo largo de todo el evangelio, y en la eucaristía, Jesús se nos muestra y entrega como alimento de vida. Cuándo me pregunto ¿de qué pozo puedo sacar esa agua y dónde puedo adquirir ese pan? La respuesta es muy sencilla, de Jesús. Se trata, de “comulgar”, de “entrar en comunión con él”. A través de ese encuentro personal, él se me acerca y me espera en ese lugar donde sabe que estaré. Se me hace el encontradizo y el necesitado.
¿Soy capaz de pararme y de escuchar que tiene para mí?
No importa mucho lo que yo vaya a decir, lo que de verdad importa es lo que tengo que escuchar.
(Maite Losada)
Viniste a mí
No fui yo quien te busqué, fuiste tú quien vino a mí
y me hablaste como si me conocieras.
Me pediste un vaso de agua
y me diste un manantial de vida que no acaba.
Tú me hablaste al corazón y en mi todo cambió;
desvelaste lo que en mi alma yo guardaba.
DAME DE ESA AGUA Y NO TENDRÉ MÁS SED
DE ESA FUENTE INAGOTABLE
QUE ES VIDA EN MI SER
DAME EL DON DE CREER PARA SERTE SIEMPRE FIEL
EN ESPÍRITU, EN VERDAD, TE ADORARÉ
No fui yo quien te busqué, fuiste tú quien vino a mí
y me amaste aunque no lo mereciera.
Yo que había recorrido mil caminos,
nunca hallé el auténtico sentido de mi vida.
Tú me hablaste al corazón y en mi todo cambió,
y ahora quiero anunciar esta alegría.
DAME DE ESA AGUA Y NO TENDRÉ MÁS SED
DE ESA FUENTE INAGOTABLE
QUE ES VIDA EN MI SER
DAME EL DON DE CREER PARA SERTE SIEMPRE FIEL
EN ESPÍRITU, EN VERDAD, TE ADORARÉ
Video Dios te hizo tan bien
Mauricio Alan e Itala Rodriguez
Consultados: Lectio Divina, Fray Marcos, Jesuitas y J.A.Pagola.
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